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Cristianismo histórico

La historia de la doctrina, bajo la Escritura

0e

Recorrido: el desarrollo de la apostasía

  1. El Nuevo Testamento la anuncia: la defección vendrá de dentro, y el misterio de iniquidad ya obraba en tiempo de Pablo. Las advertencias no exceptúan a nadie y quitan la presunción a la antigüedad y al número, y lo que anuncian es una corrupción de la doctrina, justo donde Roma pone su garantía. Lo que sigue va de las costumbres a los cánones y de los cánones a las definiciones.
  2. Primero, las palabras del culto. Hacia 155, Justino describe la reunión del domingo sin altar ni sacerdote; hacia 253, Cipriano llama al obispo sacerdote que ofrece en el altar. En 385, Siricio lleva la idea a su consecuencia: la continencia perpetua del clero, con los sacerdotes del Templo como modelo.
  3. La invocación de los santos y el purgatorio. Hacia 260, los fieles piden a Pedro y a Pablo en la Vía Apia; Laodicea prohíbe invocar a los ángeles, y hacia 400 Agustín admite que se pida la oración de los mártires, aunque no se les ofrezca sacrificio. Hacia 594, Gregorio Magno apoya el fuego purgatorio en visiones y apariciones.
  4. De la costumbre al canon. En 787, Nicea II manda venerar las imágenes y poner reliquias en las iglesias, las dos cosas sobre el culto a los santos; Fráncfort lo rechaza. Hacia 850, las Falsas Decretales ponen en boca de los papas antiguos el lenguaje de un papa medieval.
  5. La presencia carnal. Hacia 831, Pascasio enseña que en el altar está la carne que nació de María; Ratramno lo niega, y en 1059 Berengario tiene que firmar en Roma lo contrario.
  6. En 1215, Letrán IV define la transubstanciación e impone la confesión anual al sacerdote. Sobre la primera vienen la adoración de la hostia (1264) y la comunión bajo una especie (1415). En 1302, Unam sanctam declara necesario para la salvación someterse al papa.
  7. Las indulgencias y el purgatorio. En 1343, el «tesoro» de la iglesia lo administra el papa; en 1439, Florencia define el purgatorio y cuenta el matrimonio entre los siete sacramentos.
  8. Trento lo cierra con anatemas: el canon (1546), la misa como sacrificio y su sacerdocio (1562-1563), el celibato, las imágenes y las indulgencias (1563).
  9. Después ya no se puede volver atrás. Pío IX define la Inmaculada (1854); el Vaticano I, la infalibilidad del papa (1870); y con ella Pío XII define la Asunción (1950). El Vaticano II vuelve a proponer Nicea II, Florencia y Trento.
  10. Para leerlo: la prueba está en las definiciones, y los rasgos que anunció Pablo se cotejan uno a uno con ellas; pero una apostasía grande no es total. Siempre hubo testigos de la verdad; la Reforma no se tuvo por una iglesia nueva, y mide a todas las iglesias, también a las suyas, por la doctrina, las ordenanzas y el culto.

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