«Pablo y Pedro, rogad por Víctor»: los fieles piden a los apóstoles en la Vía Apia (c. 260)
En una sala junto a la Vía Apia, donde en la segunda mitad del siglo III se honraba la memoria de Pedro y Pablo, los visitantes dejaron cientos de grafitos en las paredes: «Pablo y Pedro, rogad por Víctor»; «Pablo, Pedro, acordaos de Sozomeno». En el mismo muro apuntaron los banquetes funerarios (refrigeria) que celebraban allí en honor de los apóstoles. En lápidas de la misma época se pide igualmente a difuntos que no son mártires: «Januaria, ruega por nosotros».
Es la primera huella clara de que se pedía a los muertos que orasen por los vivos, un siglo después de que Esmirna se limitara a amar a los mártires. Nace en la devoción particular, en las tumbas, no en la Escritura ni en la oración de la iglesia reunida.