Cristianismo histórico es un fichero de notas breves y enlazadas sobre la fe reformada y Roma —la Reforma protestante y la Iglesia católica— a través de la historia de la Iglesia. No es una historia completa ni un manual de controversia: es un cajón de fichas, un Zettelkasten como el de Niklas Luhmann, en el que cada idea tiene su número y cada afirmación su fuente.
Qué hay aquí
Notas de una sola idea, escritas para leerse en un minuto y seguidas por el hilo que las une: un concilio, un padre de la iglesia, un decreto, una confesión. Cada nota dice de dónde sale y enlaza a las que presupone o a las que se construyeron encima. El conjunto no cuenta la historia entera: se detiene en los puntos donde la fe reformada y Roma se separaron, y explica por qué.
Quién escribe
Este fichero lo mantiene una sola persona, no una institución. No habla con autoridad propia ni en nombre de ninguna iglesia: la autoridad está en las fuentes que cita. Cuando hay interpretación, el texto lo dice; cuando un dato no se ha podido comprobar, se marca. Para avisar de un error, está el formulario de correcciones o la dirección correcciones@cristianismohistorico.org.
Con qué criterio
La Escritura es la norma; la tradición, un testigo. En la práctica, eso quiere decir:
- se cita la fuente primaria en su texto, con la referencia exacta (Denzinger, Mansi, Patrología, actas conciliares, confesiones), y no un resumen de segunda mano; cuando no se ha podido ver la edición, la ficha dice de dónde se toma;
- se distingue lo que la fuente dice de lo que se deduce de ella;
- las citas bíblicas son de la Reina-Valera de la Sociedad Bíblica Trinitaria, literales y sin las cursivas de las palabras añadidas;
- lo que no se ha podido comprobar en la edición se marca como pendiente, en lugar de darlo por bueno;
- la posición contraria se expone como ella misma la formula, y después se responde.
Cómo se lee el fichero
Los números son los de Luhmann: una nota que continúa a otra lleva su número y una letra (1, 1a, 1a1…). El orden de los números es, así, el orden en que se desarrolla un asunto. Un enlace subrayado lleva a otra nota; uno con línea discontinua, a una nota que aún no existe y que señala lo que falta por escribir. Las cadenas de «presupone» y «se construyó encima» muestran de qué depende una idea y qué se apoyó después en ella.
En la mesa de la portada las fichas salen al azar, y las que se han leído hace poco se quedan en su sitio. Para ir a un asunto concreto están los temas, cada uno con todas sus notas en orden, y el registro, el índice de palabras clave. La línea temporal ordena por siglos las notas que son hitos, y la página de concilios reúne, por fecha, los concilios y sínodos con sus notas.
La letra de cada ficha dice la época en que se fraguó el debate: Cinzel para la patrística, gótica para la Edad Media, Garamond para la Reforma y Bodoni para la Edad Moderna. No es adorno: ayuda a ver de un vistazo qué es antiguo y qué es una respuesta posterior.
Qué no es
No es una enciclopedia: no está todo, y lo que está no pretende ser la última palabra. No es un blog: las notas se corrigen y se amplían, pero no llevan fecha de publicación ni comentarios. No es un espacio de debate: las objeciones con fuentes son bienvenidas; las discusiones sin ellas, no.
Cómo crece y cómo se cita
El fichero no se termina: se añaden notas y se corrigen las que hay. Una nota nueva no desplaza a las demás; se intercala con su propio número, como en el fichero de Luhmann. Por eso el número de una nota no cambia nunca, y su dirección tampoco: se puede citar «Cristianismo histórico, nota 13a1» con la seguridad de que seguirá llevando al mismo sitio. Lo que sí puede cambiar es el texto, cuando una fuente obliga a corregirlo; las notas no llevan fecha de publicación porque no son entradas de un diario, sino fichas que se mantienen al día.
Correcciones
Si encuentra un error de hecho, una cita mal transcrita o una fuente que dice lo contrario de lo que la nota le atribuye, avise en correcciones; allí está lo que conviene incluir. La corrección se incorpora con la misma regla que todo lo demás: con la fuente delante. Se agradece también el aviso de notas que faltan o de enlaces que llevan a ninguna parte.