Calvino: de los muertos, la Escritura no dice «ni una sílaba» (1559)
En la Institución, Calvino responde al argumento de que pedir la oración de un santo es como pedírsela a un hermano. La Escritura nos exhorta a menudo a orar unos por otros, pero en ninguna parte leemos que se haya mandado a los muertos orar por nosotros: «de los muertos, ni una sílaba». Y, aunque está llena de oraciones, no trae ningún ejemplo de esa invocación de abogados. Al sacarlos de este mundo, el Señor no nos dejó trato con ellos.
No niega que los santos oren por la iglesia; lo concede. Lo que niega es que de ahí se siga que haya que invocarlos, porque eso es pasarles el oficio de la intercesión que es solo de Cristo.