Trento une sacrificio y sacerdocio: sin uno no hay otro (1563)
Trento enseña que Cristo, al decir «Haced esto», hizo sacerdotes a los apóstoles para que ofrecieran su cuerpo y su sangre, y que sacrificio y sacerdocio van unidos por disposición de Dios. Como en la misa hay un sacrificio visible, tiene que haber un sacerdocio visible con poder de consagrar y ofrecer.
A nuestro juicio, el argumento es circular: la misa como sacrificio pide un sacerdote, y el sacerdote se justifica por la misa (Trento lo funda también en la institución por Cristo, en las palabras «Haced esto»). Y el Nuevo Testamento no llama sacerdote a ningún ministro.