El papa Gelasio: en el sacramento «no deja de existir la sustancia o naturaleza del pan y del vino» (c. 495)
En su tratado sobre las dos naturalezas de Cristo, contra Eutiques y Nestorio, el papa Gelasio I argumenta con la eucaristía: los sacramentos del cuerpo y la sangre de Cristo que recibimos son una cosa divina, y por ellos somos hechos partícipes de la naturaleza divina, «y sin embargo no deja de existir la sustancia o naturaleza del pan y del vino»; en la celebración de los misterios se celebran «la imagen y la semejanza del cuerpo y la sangre de Cristo». Así, concluye, en Cristo las dos naturalezas permanecen, cada una en su propiedad.
El editor católico de las cartas de los papas, Thiel, entiende que el pan y el vino «pasan a la sustancia divina», es decir, al cuerpo y la sangre de Cristo, y que solo permanecen sus propiedades. Pero Gelasio escribe «sustancia», no accidentes, y su argumento, como el de Teodoreto, se cae si el pan deja de ser pan. A nuestro juicio, un obispo de Roma enseñó en el siglo V lo que el de 1059 hizo abjurar a Berengario.