Berengario firma en Roma: «con los dientes» (1059)
Berengario de Tours negaba que el pan dejara de ser pan. En el sínodo romano de 1059 le obligaron a firmar que el cuerpo de Cristo se toca con las manos del sacerdote y se tritura con los dientes de los fieles «sensualmente», no solo en sacramento.
Es la versión más tosca de la presencia carnal, y choca de frente con lo que había enseñado Agustín. Veinte años después tuvo que firmar otra fórmula, más fina.