Hebreos 10: una sola ofrenda, una sola vez
La carta a los Hebreos repite que Cristo se ofreció «una vez para siempre» y que «con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados» (Heb 10,10-14). Donde hay perdón, añade, ya no hay más ofrenda por el pecado (10,18).
Un sacrificio propiciatorio que se repite cada día (la misa de Trento) es justo lo que este texto excluye.
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