Trento: la misa, sacrificio propiciatorio (1562)
En su sesión 22, Trento definió que en la misa se ofrece a Dios un verdadero sacrificio, propiciatorio por los vivos y los difuntos, y condenó a quien dijera que es solo una conmemoración del sacrificio de la cruz.
La misa como sacrificio presupone la transubstanciación, porque lo que se ofrece en el altar es Cristo mismo, y presupone un sacerdocio que ofrece sacrificios. Contra ella están la carta a los Hebreos y la confesión de Westminster.