La Confesión negativa rechaza una por una las doctrinas de Roma (1581)
En 1581 el rey Jacobo VI y su casa firmaron una confesión breve que, además de adherirse a la Confesión de 1560, enumera y detesta los puntos del papismo: entre ellos, los cinco sacramentos que no instituyó Cristo, la transubstanciación, el sacrificio por los vivos y los muertos, la invocación de los santos, la adoración de imágenes, el purgatorio, la confesión auricular, la lengua extraña y las obras de supererogación y los perdones. Toda la nación la volvió a suscribir en 1590.
No se limita a afirmar la fe reformada: nombra lo que rechaza, y lo jura. Medio siglo después fue el núcleo de el Pacto Nacional.