Trento: la iglesia recibió de Cristo la potestad de conceder indulgencias, y la usó desde los tiempos más antiguos (1563)
En su última sesión, Trento enseñó que Cristo concedió a la iglesia la potestad de conceder indulgencias, y que ella la usó «aun en los tiempos más antiguos». Mandó conservar su uso, «sumamente saludable para el pueblo cristiano», y anatematizó a quien dijera que son inútiles o negara a la iglesia la potestad de concederlas. Pidió moderación y mandó suprimir las ganancias torcidas, por las que los herejes blasfemaban, decía, el nombre de indulgencia.
Pero la Escritura dice que la sangre de Cristo limpia de todo pecado, y León Magno negó que la muerte de ningún santo fuera propiciación. La primera indulgencia plenaria la concedió Clermont en 1095, para la cruzada; el jubileo de 1300, el «tesoro» de 1343 y León X en 1518 la fueron ampliando. Le respondieron Calvino y Westminster; y Roma, después del Vaticano II, la mantuvo.