León Magno: la muerte de ningún santo fue propiciación del mundo (453)
Escribiendo a los monjes de Palestina contra los que negaban la verdadera carne de Cristo, León Magno preguntó con qué sacrificio fueron reconciliados y con qué sangre redimidos, y respondió: «aunque la muerte de muchos santos haya sido preciosa a los ojos del Señor, la muerte de ningún inocente fue la propiciación del mundo. Los justos recibieron coronas, no las dieron; y de la fortaleza de los fieles nacieron ejemplos de paciencia, no dones de justicia».
Mil años después, León X enseñó que el papa dispensa el tesoro de los méritos «de Cristo y de los santos». Calvino le opuso estas palabras de su predecesor. A nuestro juicio, el tesoro que Trento dice usado desde los tiempos más antiguos no lo conocía un papa del siglo V.