Vienne: los cuestores sacan almas del purgatorio por dinero, «como afirman mentirosamente» (1312)
En el concilio de Vienne, Clemente V describió lo que predicaban los cuestores de limosnas, que recorrían las diócesis con las indulgencias: las concedían por su cuenta, absolvían de perjurios y homicidios, perdonaban lo mal adquirido a cambio de «alguna cantidad de dinero» y sacaban del purgatorio tres o más almas de los parientes de quienes les daban limosna, «como afirman mentirosamente». Mandó abolir esos abusos, por los que «la autoridad de las llaves de la iglesia es llevada al desprecio».
Roma alega que la iglesia misma los condenó. Pero el decreto prohibía a los cuestores conceder indulgencias por su cuenta, no las indulgencias; poco después vino el «tesoro» de 1343, y dos siglos más tarde Lutero denunciaba lo mismo. Trento confesó que los remedios de Letrán, Lyon y Vienne se habían vuelto inútiles y que no quedaba esperanza de enmienda, y suprimió el nombre y el uso de los cuestores; las indulgencias las conservó. A nuestro juicio, un abuso que sobrevive a tres concilios no es un accidente de la doctrina, sino su fruto, como hizo notar Chemnitz.