Calvino: las indulgencias, profanación de la sangre de Cristo (1559)
Calvino llamó a las indulgencias profanación de la sangre de Cristo, porque niegan que baste para el perdón y la satisfacción si no se suple con la de los mártires. Les opuso la Escritura y las palabras de León Magno; y explicó que Colosenses 1,24 habla de las aflicciones de los miembros de Cristo para edificación de la iglesia, no para su redención.
Dio además una explicación de su origen: antes se imponían a los penitentes satisfacciones tan severas que algunos pedían a la iglesia que se las relajara, y esa remisión se llamaba indulgencia. Cuando las satisfacciones se trasladaron al juicio de Dios, la indulgencia pasó a ser un remedio que libra de las penas ante Dios. A nuestro juicio, encaja con lo que muestran Tertuliano, Toledo III y Clermont: lo que se perdonaba al principio era la penitencia impuesta por la iglesia.