Calvino en Lausana: los Padres sobre la Cena, y solo la boca del Señor con autoridad (1536)
En la disputa de Lausana, en octubre de 1536, un defensor de la misa acusó a los reformados de despreciar a los Padres. Calvino, que había callado hasta entonces, respondió que, si los despreciaran, no se tomarían el trabajo de leerlos; que los escuchan con reverencia, pero «reservando al solo Señor este honor: que no haya en la iglesia otra boca abierta para hablar con autoridad que la suya». Y citó a Tertuliano, que llama al sacramento «figura del cuerpo»; al autor de los comentarios sobre Mateo atribuidos a Crisóstomo, «quienquiera que sea», que dice que en los vasos sagrados no está el cuerpo de Cristo, «sino solo el misterio de su cuerpo»; a Agustín, para quien el pan es el cuerpo de Cristo «en cierto modo», y que el cuerpo que subió al cielo «tiene que estar en un lugar». De una de las homilías dijo: «no lo recuerdo con seguridad».
Roma responde con otros textos de los mismos Padres, más realistas: Agustín y Crisóstomo hablan de las dos maneras. A nuestro juicio, Calvino no pretendía un consentimiento unánime, sino mostrar que no lo había a favor de la transustanciación; y su cautela con la autoría y con la memoria es la de quien no hace de los Padres la norma.