Gelasio: dividir el sacramento no puede hacerse sin gran sacrilegio (c. 495)
El papa Gelasio I escribió a dos obispos que algunos, «tomando solo una porción del sagrado cuerpo, se abstienen del cáliz de la sagrada sangre», y mandó que «o reciban los sacramentos enteros, o sean apartados de ellos enteros, porque la división de un mismo y único misterio no puede hacerse sin gran sacrilegio». La carta pasó al Decreto de Graciano, y así la tuvo el derecho de la Iglesia durante siglos.
Roma responde que Gelasio hablaba de quienes rechazaban el vino por superstición, quizá maniqueos, y Graciano la tituló como regla para el sacerdote que celebra: «el sacerdote no debe recibir el cuerpo de Cristo sin su sangre». Es posible. Pero la razón que da Gelasio no depende de quién se abstenga: dividir el sacramento es sacrilegio. A nuestro juicio, cuando Constanza dio fuerza de ley a la comunión sin cáliz, hizo norma de lo que un papa había llamado sacrilegio, como hizo notar Chemnitz.