La reforma de 1969 simplifica los ritos y dice conservar la sustancia (1969)
«Quoad Ordinem Missae, ritus, probe servata eorum substantia, simpliciores facti sunt»: se quitan las duplicaciones y los añadidos poco útiles, sobre todo en la ofrenda, la fracción y la comunión; se recuperan la homilía, la oración universal y el rito penitencial. La constitución no enumera qué es la «sustancia» que dice conservar.
A nuestro juicio, ahí está el problema. Si la sustancia es el sacrificio propiciatorio y el sacerdocio que lo ofrece, como definió Trento, la reforma conserva lo que la Reforma negó; si la sustancia es otra, el texto usa una palabra que no explica.