Saltar al contenido
Cristianismo histórico

La historia de la doctrina, bajo la Escritura

40a2

Las advertencias quitan la presunción a la antigüedad y al número: lo que la iglesia ha enseñado se examina por la Escritura

Si el error había de salir de dentro, también de los pastores, y ya obraba en tiempo de los apóstoles, que una doctrina sea antigua, que la hayan sostenido muchos obispos o que se haya practicado durante siglos no basta para darla por apostólica. Las advertencias no prueban que un concilio concreto errara: eso solo lo dice el cotejo de cada decreto con la Escritura (40e). Lo que hacen es impedir que algo se dé por bueno sin examen.

La historia lo confirma con casos que Roma misma admite. El concilio de Hieria (754) condenó las imágenes, y Nicea II lo anuló; el de Éfeso de 449, el «latrocinio», impuso la fórmula de Eutiques, y León lo rechazó; y un concilio ecuménico condenó por hereje al papa Honorio. Roma responde que los dos primeros no fueron ecuménicos, porque «no hay concilio ecuménico si no es aprobado o, al menos, aceptado como tal por el sucesor de Pedro» (Lumen gentium 22); pero entonces la garantía del concilio depende de la del papa, que es lo que estaba en cuestión (el círculo de Salmon).

La respuesta reformada no es el escepticismo: los concilios se reciben cuando concuerdan con la Palabra, y el juez de todos ellos es el Espíritu Santo que habla en la Escritura (Westminster 31,4 y 1,10).

Señalar un error en esta nota

Enlazan aquí

Cristianismo histórico, nota 40a2 · https://cristianismohistorico.org/nota/40a2/