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Cristianismo histórico

La historia de la doctrina, bajo la Escritura

40f

Las promesas que se alegan: Mateo 16, Juan 16 y 1 Timoteo 3

Las tres objeciones. «Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (Mt 16,18): la roca es la confesión de Pedro —que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente—, como Agustín dejó al lector elegir, y «no prevalecerán» dice que la iglesia no será destruida, no que su cátedra no pueda enseñar el error. «El Espíritu de verdad… os guiará a toda verdad» (Jn 16,13): lo prometió a los apóstoles que lo oían, para el testimonio que había de venir, no a cada definición posterior. «La iglesia del Dios vivo, columna y sostén de la verdad» (1 Tim 3,15): la iglesia sostiene y publica la verdad recibida; no la crea ni la corrige.

La respuesta reformada no niega las promesas: las cumple en el resto fiel. La iglesia no desaparece —siempre habrá una iglesia en la tierra (Westminster 25,5)—, pero puede ser tan corrompida que haya que salir de ella: «salid de ella, pueblo mío» (Ap 18,4).

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Cristianismo histórico, nota 40f · https://cristianismohistorico.org/nota/40f/