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Cristianismo histórico

La historia de la doctrina, bajo la Escritura

40

La apostasía anunciada: el Nuevo Testamento espera una defección doctrinal, no solo una caída de muchos

El Nuevo Testamento no se limita a prevenir contra pecados sueltos: anuncia que muchos se apartarán de la fe, que de dentro saldrán falsos maestros y que el culto mismo tendrá un hombre de pecado sentado en el templo (las advertencias, 2 Tesalonicenses 2). La pregunta es qué puede caer sin que caiga la promesa de Cristo.

Roma ha estrechado la promesa: la iglesia no puede definir como de fe lo falso, pero sí puede tener obispos malos, fieles ignorantes y hasta una mayoría infiel (lo que dice que es infalible). Con esa distinción, una apostasía de muchos es compatible con su tesis; solo una defección de la doctrina la refuta. Por eso el tema no se decide con las advertencias, sino con lo que la cátedra definió (la prueba histórica).

Y «grande» no puede significar «total»: el trigo y la cizaña crecen juntos, y siempre queda resto (el alcance de «grande»). Si la iglesia desapareciera, la promesa de Mateo 16 fallaría por el otro lado: no habría iglesia contra la que las puertas del infierno no prevalecieran.

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Cristianismo histórico, nota 40 · https://cristianismohistorico.org/nota/40/