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Cristianismo histórico

La historia de la doctrina, bajo la Escritura

40a1

Las advertencias de apostasía apuntan a los que enseñan, y no exceptúan a nadie

Roma lee la apostasía anunciada como una prueba de los fieles: el Catecismo enseña que, antes de la venida de Cristo, «la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes», y pone el «misterio de iniquidad» en la impostura del Anticristo (n. 675). Como promete la infalibilidad a la definición, no a los fieles ni a los pastores uno por uno (lo que llama infalible), la caída de muchos queda del lado de los que caen, y la cátedra que define, fuera de sospecha.

No es eso lo que anuncian los textos. Pablo avisó a los ancianos de Éfeso, a los que llama «obispos», de que «de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para llevar discípulos tras sí» (Hch 20:28-30): el peligro está en los que enseñan, no solo en los que oyen. La apostasía de 1 Timoteo 4 consiste en escuchar «doctrinas de demonios» y en imponer como religión lo que Dios no mandó: «prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de los alimentos» (1 Tim 4:1-3). Y el hombre de pecado no se levanta contra la iglesia desde fuera: «se sienta en el templo de Dios» (2 Tesalonicenses 2). Lo anunciado es una corrupción de la doctrina enseñada con autoridad, y ninguna advertencia exceptúa una sede ni un oficio.

Por eso mandan a los fieles examinar lo que se les enseña: «Mas si aun nosotros o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema» (Gál 1:8); «no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios» (1 Jn 4:1). Los de Berea examinaron la predicación del mismo Pablo, «escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así» (Hch 17:11).

A nuestro juicio, las advertencias ponen el peligro precisamente donde Roma pone la garantía: en la enseñanza de los pastores. Quien sostiene que una cátedra no puede caer tiene que mostrar la promesa que la exceptúa (las promesas que se alegan); y si cayó, se ve en las definiciones, que se dejan cotejar rasgo a rasgo con lo anunciado. Lo mismo vale para la antigüedad y el número: no dan nada por bueno sin examen.

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Cristianismo histórico, nota 40a1 · https://cristianismohistorico.org/nota/40a1/