Trento: el clérigo ordenado no puede casarse, y la virginidad es mejor que el matrimonio (1563)
En su sesión 24, Trento anatematizó a quien dijera que los clérigos de órdenes sagradas, o los religiosos que han profesado castidad solemne, pueden contraer matrimonio, y que el contraído es válido; que lo contrario no es sino condenar el matrimonio; y que puede casarse todo el que no sienta tener el don de la castidad, porque Dios, dice el canon, no lo niega a quien se lo pide como debe. En el canon siguiente anatematizó a quien dijera que el estado del matrimonio se ha de anteponer al de la virginidad o el celibato, y que no es mejor y más dichoso permanecer en la virginidad que casarse.
En lo primero, Trento confirmaba lo que Letrán II había establecido cuatro siglos antes. Contra él está el Nuevo Testamento, que conoce apóstoles y obispos casados. Antes de esta sesión, Calvino ya había llamado impía tiranía a esa ley, y Westminster respondió después a los dos cánones.