Lutero y los votos monásticos: la vocación común (1521)
Lutero, monje agustino, escribió en 1521 que los votos monásticos no son un estado de perfección, sino una invención humana que se apoya en una falsa idea de la religión: hacer del claustro un segundo bautismo y de la pobreza, la castidad y la obediencia una obra meritoria. Frente a eso, el bautismo hace a todo cristiano sacerdote y la vida común es el lugar de la vocación.
No se trata de despreciar el servicio, sino de quitarle el carácter de casta: el ministro no es más santo por ser ministro, y el trabajo ordinario no es menos santo por ser ordinario. Es la consecuencia práctica de 1 Pedro 2 frente a la exaltación tridentina de la virginidad y el celibato.