Jerónimo deja fuera del canon los libros que Trento añadió (c. 391)
Al traducir del hebreo los libros del Antiguo Testamento, Jerónimo los contó según el canon de los judíos y dijo que lo que quedara fuera de ellos había de dejarse aparte, entre los apócrifos: la Sabiduría, el Eclesiástico, Judit y Tobías «no están en el canon», y los Macabeos quedan también fuera. Admitía que la iglesia los leyera para edificación del pueblo, no para confirmar dogmas.
Trento declaró canónicos esos libros y anatematizó a quien no los recibiera, contra el traductor de su propia Vulgata. Entre ellos está el pasaje de 2 Macabeos que se alega a favor de orar por los difuntos.