Westminster: los apócrifos no son parte del canon (1646)
La Confesión de Westminster dice que los libros comúnmente llamados apócrifos, «no siendo de inspiración divina, no son parte del canon de la Biblia», y que por tanto no tienen autoridad en la iglesia ni deben aprobarse o usarse sino como escritos humanos.
Es la respuesta a Trento. A nuestro juicio, en esto Westminster es más estricto que Atanasio, Jerónimo y Cayetano, que aún los recomendaban para leer, pero coincide con ellos en lo principal: no son regla de fe.