Gregorio Magno cita 1 Macabeos como libro «no canónico» (c. 595)
Para ilustrar el peligro de la soberbia, Gregorio Magno alegó la muerte de Eleazar bajo el elefante que había matado (1 Mac 6,46), y se justificó: «no obramos fuera de orden si aducimos un testimonio de libros que, aunque no son canónicos, se publicaron para edificación de la iglesia».
Un papa, dos siglos después de Cartago, llamaba no canónico a uno de los libros que Trento declaró canónico bajo anatema. Es la distinción de Atanasio y de Jerónimo.