Valera, en el destierro, revisa la Biblia de Reina durante veinte años (1602)
Valera cuenta que Reina tradujo la Biblia «en viendose en tierra de libertad», y que de los 2.600 ejemplares de 1569 ya casi no quedaba ninguno. Él mismo, también fuera de España, publicaba en Londres sus tratados contra el papa y la misa (1588 y 1599), y dedicó veinte años, de los cincuenta a los setenta, a revisar la Biblia de Reina, que salió en Ámsterdam en 1602.
Siguió la versión de Reina «palabra por palabra», pero quitó lo que los Setenta y la Vulgata añaden al hebreo, y las referencias a los apócrifos en los libros canónicos, «porque no es bien hecho confirmar lo cierto con lo incierto, la palabra de Dios con la de los hombres». Es la misma frontera que Westminster pondría entre la Escritura y los apócrifos, frente a Trento.