Agustín: solo de los libros canónicos creo que no erraron (c. 405)
Escribiendo a Jerónimo, Agustín le confesó que solo a los libros de las Escrituras que se llaman canónicos ha aprendido a tributar el honor de creer firmísimamente que ninguno de sus autores se equivocó al escribir. A los demás, por mucho que sobresalgan en santidad y doctrina, los lee de modo que no tiene algo por verdadero porque ellos lo pensaran, sino porque lo prueban por la Escritura o por una razón probable. Y le dice que no cree que Jerónimo quiera que sus propios libros se lean como los de los profetas y apóstoles.
Es la distinción que la Reforma hizo suya: la Escritura es la única norma sin error; los Padres, aun los mayores, se leen y se juzgan por ella. A nuestro juicio, Agustín no habría jurado interpretar la Escritura solo según el consentimiento de los Padres, como hizo jurar Pío IV; ni pondría la tradición a la misma altura.