Roma tiene el Credo por obra de los apóstoles, y castiga a quien lo niega
El Catecismo de Trento daba por supuesto que los apóstoles compusieron el Credo y que de ellos recibe el nombre de symbolum. Antes, la Inquisición había obligado a Valla a retractarse de haberlo negado, y la Sorbona censuró a Erasmo por dudar. Un sermón falsamente atribuido a Agustín, del siglo V, había dado ya a cada uno de los doce su cláusula.
A nuestro juicio, la pretensión es una tradición posterior, y sirve para poner al lado de la Escritura otra autoridad también apostólica, como hace Trento con la tradición.