Atanasio: «las santas Escrituras bastan» (c. 335)
Atanasio de Alejandría, el defensor de Nicea frente a los arrianos, abre su tratado contra los paganos diciendo que las santas Escrituras, inspiradas por Dios, bastan para anunciar la verdad; y añade que los escritos de los maestros ayudan a interpretarlas.
El gran defensor de la ortodoxia del siglo IV pone a los maestros como intérpretes, por debajo de una Escritura que basta; no al mismo nivel, como Trento. Lo mismo enseña Cirilo de Jerusalén a sus catecúmenos.