Ireneo y los presbíteros que vieron a Juan: las vides de diez mil sarmientos (c. 180)
El mismo Ireneo que apelaba a la tradición de las iglesias apostólicas transmitió como enseñanza del Señor, recibida de «los presbíteros que vieron a Juan, el discípulo del Señor», que en el reino de mil años de los justos resucitados cada vid tendrá diez mil sarmientos, cada racimo diez mil uvas y cada uva dará veinticinco metretas de vino; y cita a Papías, «oyente de Juan». Justino, hacia el 155, decía saber, con «los cristianos de recto sentir en todo», que los santos pasarán mil años en Jerusalén reedificada, aunque reconocía que muchos de fe pura y piadosa no lo admitían.
Roma no sigue esta tradición: el Santo Oficio declaró en 1944 que ni siquiera el milenarismo mitigado «puede enseñarse con seguridad». Responde que el testimonio de los Padres obliga cuando es unánime y como de fe, y este no lo era. A nuestro juicio, no hay tradición oral más cercana a los apóstoles que la de Papías e Ireneo, y aun esa trajo una fábula; por eso ponerla a la altura de la Escritura es imprudente, y la tradición se ha de juzgar por la Escritura, como hacía Ireneo con los gnósticos.