Westminster 1: todo el consejo de Dios está en la Escritura (1646)
La confesión de Westminster enseña que todo el consejo de Dios sobre lo necesario para su gloria y para la salvación, fe y vida del hombre, o está expresamente en la Escritura o se deduce de ella por consecuencia buena y necesaria, y que nada se le ha de añadir en ningún tiempo, ni por nuevas revelaciones del Espíritu ni por tradiciones de los hombres. Y que el juez supremo de toda controversia es el Espíritu Santo hablando en la Escritura.
Es la respuesta a Trento, y se apoya en 2 Timoteo 3.