Agustín: lo retiene en la católica hasta el nombre, pero la verdad manifiesta pesaría más (c. 397)
Contra los maniqueos, Agustín enumera lo que lo retiene en la iglesia católica: el consentimiento de pueblos y naciones, la autoridad comenzada con milagros y afirmada por la antigüedad, la sucesión de los obispos desde la sede de Pedro y, por último, «el mismo nombre de católica»: cuando un forastero pregunta dónde se reúne la católica, ningún hereje se atreve a señalar su casa. Pero añade que, si los maniqueos mostraran la verdad de modo tan manifiesto que no pudiera ponerse en duda, esa verdad «ha de preferirse a todas aquellas cosas por las que me retiene la católica».
Belarmino tomó de aquí su primera nota. A nuestro juicio, la condición del final pesa más de lo que parece: las señales externas retienen, pero ceden ante la verdad mostrada con claridad, y la Reforma sostuvo que la mostraba desde la Escritura.