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Cristianismo histórico

La historia de la doctrina, bajo la Escritura

38e

Belarmino: la Iglesia, tan visible y palpable como el reino de Francia o la república de Venecia

En el libro De la Iglesia militante, Belarmino define una sola Iglesia, no dos: la asamblea de los hombres unidos por la profesión de la misma fe cristiana y la comunión de los mismos sacramentos, bajo el gobierno de los pastores legítimos, «y principalmente del único vicario de Cristo en la tierra, el romano pontífice». Para ser parte de ella, dice, no se requiere ninguna virtud interior, sino solo la profesión exterior de la fe y la comunión de los sacramentos, que se perciben con los sentidos: la Iglesia es una asamblea «tan visible y palpable como la asamblea del pueblo romano, el reino de Francia o la república de Venecia». Quedan dentro, por tanto, también los réprobos, los malvados y los impíos. Lo dice contra los que, como Calvino, hablan de una iglesia invisible.

Pero la Reforma no negó la iglesia visible. Calvino enseña que la Escritura habla de la iglesia de dos maneras: la que es tal delante de Dios, la de todos los elegidos desde el principio del mundo, y la multitud que profesa adorar a un solo Dios y a Cristo, en la que hay mezclados muchos hipócritas; a la primera, invisible, hay que creerla, y con la segunda hay que mantener la comunión. Westminster dice lo mismo (25,1-2): la iglesia visible es la casa de Dios, fuera de la cual no hay posibilidad ordinaria de salvación, y Calvino la llama madre. Y el mismo Belarmino admite, con Agustín, que la Iglesia tiene alma, los dones interiores del Espíritu, además de cuerpo.

A nuestro juicio, la diferencia no está en que una iglesia se vea y la otra no, sino en dos cosas. Una, qué hace verdadera a la iglesia visible: para Belarmino, la sujeción al romano pontífice; para la Reforma, la Palabra y los sacramentos. La otra, que pertenecer al cuerpo visible no salva por sí solo, como el mismo Belarmino concede al dejar dentro a los réprobos; por eso la Reforma confiesa también la iglesia de los elegidos. Lo que esa definición castiga y lo que tolera se vio en los lefebvrianos (2026). Y que la iglesia sea siempre tan visible como Venecia, Westminster no lo cree: ha sido unas veces más y otras menos visible (25,4).

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Cristianismo histórico, nota 38e · https://cristianismohistorico.org/nota/38e/