Calvino: fuera del seno de la iglesia no hay que esperar perdón de los pecados ni salvación (1559)
Calvino enseña lo mismo que la frase de Cipriano, y con su misma imagen. Hablando de la iglesia visible, la llama madre: no hay otra entrada en la vida si ella no nos concibe, nos da a luz y nos alimenta, y nos guarda bajo su gobierno hasta la muerte, porque nuestra debilidad no permite que salgamos de su escuela; y «fuera de su seno no se ha de esperar ningún perdón de los pecados ni ninguna salvación», con Isaías 37,32 y Joel 2,32 (IV,1,4).
Presupone 55. Lo que cambia es la madre: no la iglesia que se reconoce por su altar, como en Letrán IV, ni por la sumisión al papa, como en Unam sanctam, sino la que se reconoce por la predicación pura de la Palabra y los sacramentos según la institución de Cristo. Por eso, a nuestro juicio, la Reforma pudo sostener la frase y negar a la vez que Roma fuera esa iglesia.