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Cristianismo histórico

La historia de la doctrina, bajo la Escritura

55

Cipriano: «fuera de la iglesia no hay salvación» (c. 256)

La frase es de Cipriano de Cartago. En La unidad de la iglesia había escrito que no puede tener a Dios por Padre el que no tiene a la iglesia por madre, y que nadie escapa fuera de ella, como nadie escapó fuera del arca de Noé. En la carta a Jubaiano la usó para un caso concreto: si al hereje ni siquiera le aprovecha morir mártir, «porque fuera de la iglesia no hay salvación», menos le aprovechará el bautismo de los herejes, y hay que bautizar a los que vienen de ellos. Lo escribía contra Esteban, obispo de Roma, que mandaba recibirlos con la sola imposición de manos, «no se innove nada sino lo que se ha transmitido», y al que Cipriano reprochaba su «error».

Roma hizo suya la frase, pero no la consecuencia que Cipriano sacaba de ella: Trento anatematizó a quien niegue que es verdadero el bautismo que dan los herejes en el nombre de la Trinidad. La frase la definió Letrán IV, Bonifacio VIII la convirtió en sumisión al papa, y Florencia la aplicó a judíos, herejes y cismáticos. Después fue suavizándola con la ignorancia invencible, hasta la carta de 1949 y el Vaticano II. La Reforma tampoco la abandonó: la sostienen Calvino y Westminster. A nuestro juicio, la discusión nunca fue si hay salvación fuera de la iglesia, sino qué es la iglesia.

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Cristianismo histórico, nota 55 · https://cristianismohistorico.org/nota/55/