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Cristianismo histórico

La fe reformada y Roma, a través de los siglos

26b

Fuera de la Iglesia no hay salvación: de Florencia al Vaticano II

En 1442, la bula Cantate Domino del concilio de Florencia enseñó que ninguno de los que están fuera de la Iglesia católica, ni paganos, ni judíos, ni herejes, ni cismáticos, puede alcanzar la vida eterna, sino que irán al fuego eterno si no se unen a ella antes de morir; y que nadie se salva, aunque derrame su sangre por Cristo, si no permanece en su seno. Antes, Unam sanctam había declarado necesario para la salvación someterse al papa.

En 1964, el Vaticano II enseñó que los que ignoran sin culpa el Evangelio y buscan a Dios con sincero corazón pueden alcanzar la salvación eterna; y que los cristianos nacidos en las comunidades separadas no pueden ser acusados del pecado de la separación, porque, «justificados por la fe en el bautismo», están incorporados a Cristo y son hermanos en el Señor. A nuestro juicio, es difícil leer lo segundo como el mismo sentido de lo primero, que es lo que exigía el Vaticano I. Y el cambio llegó sin que Roma retirara ninguna de las doctrinas por las que esos «hermanos» se separaron, como muestra el mismo concilio.

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Cristianismo histórico, nota 26b · https://cristianismohistorico.org/nota/26b/