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Cristianismo histórico

La fe reformada y Roma, a través de los siglos

26f

También Westminster cambió, pero nunca se tuvo por irreformable

La Confesión de Westminster dice que solo Dios es Señor de la conciencia, y que exigir una fe implícita y una obediencia ciega es destruir la libertad de conciencia. Pero en 1646 no enseñaba la libertad religiosa moderna: daba al magistrado civil el deber de «suprimir todas las herejías y blasfemias», y permitía proceder contra los que publicaran errores no solo con la censura de la iglesia, sino con el poder del magistrado. Revisiones posteriores quitaron de 20,4 la mención del magistrado.

Hay que decirlo, para no reprochar a Roma lo que también se hizo aquí. Pero la diferencia está en otro sitio: Westminster enseña que todos los sínodos y concilios pueden errar y no deben ser la regla de fe; por eso sus iglesias pudieron corregirlo sin contradecirse. Roma, en cambio, sostiene que el sentido de sus dogmas no cambia nunca, y por eso tiene que llamar continuidad a lo que Benedicto XVI reconoció como discontinuidad. A nuestro juicio, el problema no es cambiar, sino haber prometido no hacerlo.

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Cristianismo histórico, nota 26f · https://cristianismohistorico.org/nota/26f/