Calvino: donde la Palabra se predica y se oye con pureza y los sacramentos se administran según Cristo, allí hay iglesia (1559)
Calvino distingue la iglesia que solo Dios conoce, la de los que de verdad son suyos, de la que vemos. A las personas las tenemos por miembros con un juicio de caridad, si confiesan la fe, viven conforme a ella y participan de los sacramentos. Pero al cuerpo de la iglesia Dios le dio notas más ciertas: «dondequiera que vemos que la Palabra de Dios se predica y se oye con pureza, y que los sacramentos se administran según la institución de Cristo, no hay que dudar de ningún modo que allí hay alguna iglesia de Dios», porque no puede fallar la promesa de Mateo 18,20 (IV,1,8-9).
Son las notas que Belarmino juzgó insuficientes. La Confesión Belga las recoge y añade la disciplina.