«Retened las tradiciones, sea por palabra o por carta»: 2 Tesalonicenses 2,15
Es el texto bíblico que más se alega a favor de la tradición: «estad firmes y retened las doctrinas que habéis aprendido, sea por palabra o por carta nuestra». La palabra que la Reina-Valera traduce «doctrinas» es en griego la de «tradiciones», lo entregado. Pablo manda guardar lo que enseñó de viva voz y lo que escribió.
Pero habla de lo que él mismo les había entregado, como en 1 Corintios 11,2, no de lo que después se fuera transmitiendo con su nombre. Y lo entregado, de palabra o por carta, era un solo evangelio: «si aun nosotros o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema» (Gá 1,8). A nuestro juicio, el texto no muestra que la predicación apostólica contuviera doctrinas que no quedaran luego escritas, que es lo que Trento necesitaba; y de las que la iglesia antigua llamó no escritas, las que enumera Basilio son ritos, no dogmas.