Los «hijos de Dios» de Génesis 6: ángeles para los Padres del siglo II, hombres para Agustín (c. 155-420)
Génesis 6:2 dice que «los hijos de Dios» tomaron por mujeres a las hijas de los hombres. Justino, Atenágoras e Ireneo entienden que eran ángeles, que pecaron con mujeres y engendraron los demonios o los gigantes, y Tertuliano saca de ahí que las vírgenes deben cubrirse la cabeza «a causa de los ángeles» (1 Cor 11:10). Dos siglos después, Agustín lo rechaza: no fueron ángeles, «como piensan algunos», sino hombres, los descendientes de Set, y deja aparte las fábulas de los libros apócrifos atribuidos a Enoc (La ciudad de Dios XV,23).
Roma puede responder que la regla de Trento vale para las cosas de fe y costumbres, no para cada pasaje. Pero Tertuliano hizo de esta lectura una norma de costumbres. A nuestro juicio, el caso muestra lo que el consentimiento unánime no prevé: los Padres que tratan el pasaje en el siglo II lo leen igual, y no es la lectura que después prevaleció. Contar a los Padres no basta; hay que preguntar a cuál se sigue y por qué, y la razón de Agustín fue la Escritura misma.