Fuentes
Los «hijos de Dios» de Génesis 6:2 en Justino, Atenágoras, Ireneo, Tertuliano y Agustín
Justino, Segunda apología 5 (c. 155-160): los ángeles a quienes Dios había confiado el cuidado de los hombres «transgredieron este orden, fueron cautivados por el amor de las mujeres y engendraron hijos, que son los llamados demonios». Atenágoras, Súplica en favor de los cristianos 24 (c. 177): algunos ángeles «cayeron en un amor impuro de las vírgenes y fueron vencidos por la carne»; de ellos nacieron los llamados gigantes. Ireneo, Contra las herejías IV,36,4 (c. 180): el diluvio vino sobre una raza infame, «puesto que los ángeles que pecaron se habían mezclado con ellos». Tertuliano, De virginibus velandis 7 (c. 207-211, ya montanista), cita Gn 6:2 («conspicati autem filii dei filias hominum, quod pulchrae essent, acceperunt sibi uxoris») y argumenta que, si los ángeles desearon a las «hijas de los hombres», que son las vírgenes, estas deben cubrirse «a causa de los ángeles» (1 Cor 11:10). Agustín, De civitate Dei XV,23 (c. 420): «Non autem illos ita fuisse angelos Dei, ut homines non essent, sicut quidam putant, sed homines procul dubio fuisse, scriptura ipsa sine ulla ambiguitate declarat» («Que no fueron ángeles de Dios de modo que no fueran hombres, como piensan algunos, sino que sin duda fueron hombres, lo declara la misma Escritura sin ambigüedad alguna»); eran los descendientes de Set, y deja aparte «las fábulas de las escrituras que se llaman apócrifas», como las atribuidas a Enoc. Añade que la versión de los Setenta dice en algunos códices «ángeles de Dios» (traducción nuestra).
Justino, Atenágoras e Ireneo, vistos en la traducción inglesa de Ante-Nicene Fathers I-II (newadvent.org); Tertuliano, en el texto de V. Bulhart, CSEL 76 (1957), transcripción de tertullian.org; Agustín, en el texto de thelatinlibrary.com. Cotejado el 2026-10-28. La pista, en William Cunningham, Historical Theology, cap. VI.