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Cristianismo histórico

La historia de la doctrina, bajo la Escritura

Fuentes

William Cunningham, Historical Theology, 2 vols. (Edimburgo: Banner of Truth, 1960), vol. 1, cap. III, pp. 83-98

Cunningham reúne los testimonios sobre el Symbolum Apostolicum. Ambrosio, en una carta de hacia 380, habla del «Credo de los Apóstoles, que la iglesia romana conserva siempre incorrupto», pero no dice que lo escribieran los apóstoles. Rufino, en su Expositio symboli, publicada hacia 395, es el primero que lo atribuye expresamente a ellos: «tradunt majores nostri» («lo transmiten nuestros mayores»), y cuenta que, antes de dispersarse, los apóstoles se reunieron y compusieron este resumen «conferendo in unum quod sentiebat unusquisque» («aportando cada uno lo que pensaba»). Un sermón falsamente atribuido a Agustín, del siglo V, añade que cada uno de los doce apóstoles pronunció sucesivamente una cláusula. Rufino mismo dice que los artículos «descendió a los infiernos» y «la comunión de los santos» no estaban en el credo de la iglesia romana ni en el de las orientales a finales del siglo IV. En el concilio de Florencia (1439-1445), los griegos sostuvieron que este Credo era y había sido siempre desconocido en las iglesias de Oriente. El Catecismo de Trento daba por supuesto que los apóstoles compusieron el Credo y que de ellos recibe el nombre de symbolum.com no publica este apéndice de los catecismos) Laurentius Valla sostuvo que el Credo no era de los apóstoles y fue obligado a retractarse por la Inquisición; la Facultad de Teología de París censuró a Erasmo por escribir «Symbolum an ab Apostolis proditum sit, nescio» («si el Símbolo venga de los apóstoles, no lo sé»); Dupin fue obligado por el arzobispo de París a una retractación.

Texto cotejado en la edición electrónica de Titus Books, 2013, cap. III, que no tiene paginación; la paginación indicada es la de la edición impresa de Banner of Truth.

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