De Trento al primer milenio: la norma de los veterocatólicos cambia en dieciocho años (1871-1889)
En 1871, el congreso de Múnich del que salieron los veterocatólicos rechazó los dogmas de Pío IX «desde el punto de vista de la profesión de fe, tal como está contenida todavía en el llamado símbolo tridentino»: la de Pío IV, que obliga a recibir «sin dudar» lo que definió Trento. Contra el Vaticano I alegó además el canon tridentino de la jerarquía. En 1889, la Declaración de Utrecht puso la norma en los concilios del primer milenio, el último del 787, y aceptó los dogmas de Trento «solo en la medida en que concuerdan con la enseñanza de la Iglesia antigua». Lo que juzgaba en 1871 es lo juzgado en 1889.
Cabe responder que en 1871 argumentaban con las armas de Roma, como Döllinger, y que el mismo programa pedía ya que los dogmas concordaran con la Escritura y con «los Padres y concilios reconocidos». Es cierto: no es una contradicción dentro de un documento, sino un cambio de norma. A nuestro juicio, confirma 28e: cuando la norma es una época, cada uno elige la época. Y con la de 1889 habría que examinar el mismo canon de 1871, porque Jerónimo tenía a los obispos por mayores que los presbíteros más por costumbre que por disposición del Señor.
Lo mismo pasa con la disciplina: el celibato en 1878.
Fuentes
- Concilio de Trento, sesión 23 (15 de julio de 1563), doctrina y cánones sobre el sacramento del orden
- Declaración de Utrecht de los obispos veterocatólicos (24 de septiembre de 1889)
- Programa del congreso de Múnich de los católicos que rechazaron el Vaticano I (22-24 de septiembre de 1871)
- Pío IV, bula Iniunctum nobis (13 de noviembre de 1564), profesión de fe; Vaticano I, Dei Filius (1870), cap. 2