Lerins a medida: ¿quién juzga lo que concuerda con la Iglesia antigua?
La Declaración de Utrecht acepta los dogmas de Trento «solo en la medida en que concuerdan con la enseñanza de la Iglesia antigua», y rechaza los demás decretos de los papas «en todo lo que contradiga» esa enseñanza. Pero no dice quién lo juzga ni con qué regla, fuera de la de Vicente.
A nuestro juicio, alguien tiene que decidirlo, y no puede ser un concilio infalible, porque ellos mismos niegan que lo haya después del primer milenio. Es el juicio que Salmon mostró que nadie puede evitar, y que la Reforma confiesa abiertamente: se juzga, pero por la Escritura. Los veterocatólicos ya lo hacen cuando rechazan la Inmaculada por falta de fundamento en la Escritura; la cuestión es por qué no hacerlo con todo.