Lerins a medida: ¿fue Nicea II «universalmente aceptado»?
La Declaración de Utrecht se atiene a las decisiones dogmáticas «universalmente aceptadas» de los concilios ecuménicos del primer milenio. La tradición cuenta siete concilios ecuménicos en ese milenio, y el último es Nicea II, que en el 787 mandó venerar las imágenes. Pero siete años después la iglesia franca, en el sínodo de Fráncfort, condenó la «adoración» de las imágenes y no siguió al papa, que lo defendía; influyó una mala traducción de las actas, pero lo que rechazaba de fondo era el culto a las imágenes. Y Claudio de Turín las quitó de sus iglesias.
A nuestro juicio, la regla de Vicente deja aquí dos salidas, y las dos son difíciles: o Nicea II no fue universalmente aceptado, y entonces la lista de los concilios del primer milenio no es la que la tradición da; o se acepta, aunque la iglesia franca lo rechazara, y entonces «por todos» ya no significa por todos. El corte en el primer milenio tampoco sale de la regla: lo que se creyó «siempre» no termina en una fecha.