Hodur: el hombre «de sí mismo… se salva» (1923)
En los mismos Once grandes principios, Hodur describe la salvación como un proceso que el hombre hace: «debe pasar por un prolongado proceso de cambios interiores, debe ser regenerado espiritualmente y, sobre todo, liberarse a sí mismo del pecado y de sus consecuencias»; el pecado es «un malentendido del ser y del propósito de Dios»; y Dios deja al hombre el libre albedrío «para que de sí mismo piense, sienta, actúe y se salve». Dios no lo creó perfecto, sino con «una especie de germen de vida eterna» que lo lleva, «de etapa en etapa», a «acercarse a la perfección».
A nuestro juicio, es pelagianismo: el hombre se salva a sí mismo, el pecado es un malentendido y la salvación es el desarrollo de un germen que el hombre ya tiene. Cartago condenó que la gracia sea solo enseñanza, Orange que el comienzo de la fe venga de la naturaleza, Westminster dice que el hombre es totalmente pasivo en el llamamiento y Dort que la regeneración no es persuasión moral.