Cartago condena a Pelagio: la gracia no es solo enseñanza ni facilidad (418)
Pelagio, un monje britano que había enseñado en Roma, sostenía que el hombre puede cumplir los mandamientos con su naturaleza, que es ya don de Dios, y que la gracia consiste en la ley, la enseñanza y el ejemplo de Cristo, y en el perdón de los pecados pasados. El concilio de Cartago de 418 anatematizó a quien dijera que la gracia solo perdona los pecados cometidos y no ayuda a no cometerlos, que solo nos hace conocer lo que debemos hacer, o que se nos da para hacer «más fácilmente» lo que podríamos hacer sin ella.
El papa Zósimo, que en 417 había tenido por católica la profesión de fe de Celestio, discípulo de Pelagio, y reprendido a sus acusadores africanos, condenó a ambos en 418, después del concilio, en su carta circular Tractoria. El gran adversario de Pelagio fue Agustín.