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Cristianismo histórico

La fe reformada y Roma, a través de los siglos

13e

Roma deja abierta la disputa sobre la gracia eficaz (1607)

Luis de Molina, jesuita, enseñó en su Concordia (1588) que Dios, por una «ciencia media», sabe cómo respondería cada voluntad libre a cada gracia, y que la gracia es eficaz porque la voluntad asiente a ella. Los dominicos, con Domingo Báñez, le acusaron de pelagianismo; los jesuitas a ellos, de calvinismo. Clemente VIII encargó el examen a una congregación «sobre los auxilios» de la gracia, que se reunió desde 1598.

Paulo V la cerró en 1607 sin decidir: cada parte podía seguir enseñando su doctrina, y ninguna debía calificar a la otra ni censurarla. En 1611 dijo que ambas confesaban que Dios, con la eficacia de su gracia, hace dispuestos a los que no lo estaban, y que solo diferían en el modo. A nuestro juicio, después de Trento Roma no tuvo por necesario confesar que la gracia es eficaz por sí misma, y no por el asentimiento de la voluntad, como enseñó Agustín: la de Molina quedó como doctrina permitida.

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Cristianismo histórico, nota 13e · https://cristianismohistorico.org/nota/13e/