Trento: la voluntad movida por Dios coopera y puede disentir (1547)
Trento rechazó el pelagianismo: en los tres primeros cánones de la sesión 6 anatematizó a quien dijera que el hombre puede justificarse sin la gracia, que la gracia solo lo hace más fácil, o que sin la inspiración preveniente del Espíritu Santo se puede creer y arrepentirse como conviene. Pero en el canon 4 anatematizó también a quien dijera que el libre albedrío, movido y excitado por Dios, no coopera asintiendo a Dios que lo llama, ni puede disentir si quiere; y en el canon 5, a quien dijera que el libre albedrío se perdió y extinguió tras el pecado de Adán.
La cuestión, pues, no es si hace falta la gracia, sino si la gracia obra la conversión o la hace posible y espera el asentimiento del hombre, que puede negarlo. Es la misma sesión que condena la justificación por la sola fe. A nuestro juicio, contra el canon 4 está Juan 6,44: el que el Padre trae es el mismo que Cristo resucitará. La historia de la disputa empieza en Cartago.